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Marta no puede ponerse al micro ahora mismo

¡Hola a todes!

Ha llegado el momento de contaros en qué he estado pensando últimamente.

Acontecimientos recientes me han hecho recordar aquello que me hizo cerrar mi empresa Stacion Musical a inicios de 2015: el ego, la toxicidad y el fanatismo devoto que no sabe que los ídolos que uno tiene son humanos y también cometen fallos.

Pero empecemos por el principio:

Stacion Musical era una radio por internet que se dedicaba (mejor dicho, donde yo me dedicaba) a ayudar a artistas que estaban empezando. Nadie de mi entorno creía demasiado en el proyecto al principio, pero a medida que fue creciendo, muchas personas me tuvieron que dar la razón: era un éxito.

Con el éxito vino la fama y que la gente hablara de mí; era genial…salvo porque cuando eres famosete dejas de ser una persona que pueda quejarse y te conviertes en un muñeco al servicio de tu público. Dejas de ser persona.

Y esto es muy fuerte.

Yo descubrí esto cuando dos artistas de la mencionada radio subieron una foto trucada y mis datos a una web de contactos de esas en las que estás pensando y cuando lo descubrí, con el consecuente susto porque yo pensé que era alguien que quería poner publicidad en la radio, pues iba a denunciarlo, pero los responsables se cagaron y confesaron. Si hubiera denunciado, el padre de uno de ellos, sin saber nada de todo esto, hubiera terminado pagando una multa o incluso en prisión.

Fui a la policía igualmente y me asesoré con abogados, el productor de uno de estos artistas (yo les había presentado) quiso chantajearme aprovechando que yo apenas tenía 19 años y pensó que no me atrevería a hacer nada, que era idiota. Pero se equivocó; le expliqué todo y le dije que como me volviese a molestar le demandaría también a él por amenazas y coacción.

Entre este caso y que querían robarme el proyecto original de la radio, decidí contar por lo que estaba pasando y la gente, en lugar de apoyarme, me dejó de lado y me dijo que era muy mala persona por destrozarle la carrera a estos chicos que por fin habían despegado “¿Y yo qué? ¿Mi persona y reputación no importan?” Pues se ve que para ellos no.

Eso sí, cuando anuncié que me retiraba del mundo radiofónico y cerraba para siempre, todo fueron suplicas. Hipócritas.

También en el último año he descubierto que hay personas con las que llevas años y años de tu vida y a las que realmente no conoces. Mientras estas igual o por debajo de ellas todo bien, ahora bien, empieza a destacar, a conocer a nuevas personas y a volver a recuperar viejas amistades que en vez de preguntarte si hay algún motivo por tu cambio de comportamiento te manipularan psicológicamente hasta que tú te sientas mal o hasta que rompas la relación.

Chiques; en serio, alejaros de cualquier persona tóxica (sea familiar, amigue o pareja) que no os deje salir a la superficie y crecer y madurar.

No me da vergüenza decir que llevo un año en terapia psicológica y que estoy aprendiendo mucho; tengo una doctora que me enseña, apoya y riñe cuando toca. Id al psicologue si lo necesitáis.

Por eso quiero anunciar que, a partir de ahora y hasta nuevo aviso, no voy a dedicarme profesionalmente a hacer periodismo relacionado con la música ni con nada que tenga que ver con artistas jóvenes que no sean autores.

Solo voy a dedicarme a literatura, cine y teatro (aunque personalmente seguiré disfrutando de todo tipo de productos culturales).

Espero que nunca conozcáis la fama y/o el éxito; saca lo peor del resto de seres humanos.

Para cualquier duda estoy por redes y en mi correo.

¡Un abrazo!

Marta Molins

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