Mis textos,  Reflexiones

La reina y el caballo

Introducción

He venido a hablar conmigo y vosotros (y mi doctora, a quien espero que esto le valga como deberes) sobre el infierno que llevo viviendo desde hace tiempo y que se ha acentuado desde Septiembre de 2018 hasta el momento.

¿Qué me pasó?

Entré en colapso. Demasiadas veces en un corto periodo de tiempo. Además, por primera vez, los ataques incluían síntomas físicos como mareos, dolor de cabeza y estómago, ira y llanto sin motivo aparente.

El primer ataque fue en septiembre de 2018 y el último hace apenas una semana. Creo que han llegado a la treintena en ese tiempo aunque perdí la cuenta y las pérdidas de memoria en mí son normales.

Por todo eso, rompí con mi ex-novio y luego peleamos y no he querido saber nada más de él. Creo que tal y como eran y son las cosas nos hacíamos más daño que beneficio.

¿Qué enfermedades mentales tengo?

Ansiedad (ansiedad social a veces), tendencia a la depresión crónica y mitonania en grado 1, mi mente altera, borra y crea falsos recuerdos.

Mis pronósticos de recuperación son prácticamente nulos porque es algo que viene de muy atrás, es muy profundo y está arrelado conjuntamente con mi personalidad.

Soy de esa clase de persona que nunca habla realmente de como se siente, a quien los sentimientos le quedan grandes y que no entiende muchas cosas. Por eso, cuando sufro, tiendo a aislarme y si molestas, te acabaré echando de mi vida sin miramientos. Bueno, mi instinto lo hará.

¿Cómo actúa mi sistema ante un ataque?

Pues mi instinto toma el control; vosotros me veis y parezco yo pero a la vez no soy del todo yo. Mi instinto cuida de mí mejor que nadie porque es su trabajo, mi instinto es una manifestación más de mis trastornos y hemos aprendido a convivir.

La primera vez que tomó el control (asumo, como os he dicho tengo mitomania y mis recuerdos de infancia reales están sellados, lo llamo infancia porque era una niña, no porque realmente tuviera una infancia como la mayoría del resto de mortales) yo tendría unos 5 o 6 años y ya no dejó de controlar todo hasta Septiembre de 2011.

Desde ese momento aparecía y desaparecía según la necesidad. Y a ver, os puede sonar a cuento chino o a niña pequeña que se inventa un amigo invisible porque le hacen bullying pero lo cierto es que eso ya lo hacía encerrada en mi mundo. Mi instinto es solo eso, instinto, y estaba ahí para buscar los mejores lugares para escondernos y atacar a todo aquel que quiera meterse con nosotras. Cosa que a mis compañeros les hacía mucha gracia al parecer. Sí, todo esto viene de la escuela y de que nadie hiciera nada a pesar de verlo. Que divertido es que como nadie hizo nada por mí yo vaya a estar enferma el resto de mi vida.

Esa cosa (perdón, sabes que es de cariño) puede herir y matar a alguien sin despeinarse, puede hacer mucho daño si no se le frena. No ha pasado nada demasiado grave, solo tiró a una persona por unas escaleras y porque me sujetaron que si no iba a reventar a esa persona.

Una profesora lo vio y pensó que enseñandome a contar hasta 10 lo contendría de atacar. Contaba, sí, pero como los otros no paraban, al final se volvió y por tanto me volví un demonio.

¿Ya os he asustado? Bueno, os alegrará saber que ahora está controlado. Tuvimos una charla, peleamos (flipariais con lo que es eso) y llegamos a la conclusión de la reina y el caballo.

La reina y el caballo

La diferencia entre la reina y el caballo es que la reina manda y el caballo obedece y presta sus servicios. Esa es exactamente el tipo de relación que tenemos mi instinto y yo. Da igual la situación, el lugar, la hora…mi instinto siempre está ahí y cuando la situación se va de madre y/o mi depresión y/o ansiedad atacan o tengo algún problema, toma el control y pelea haciendo siempre lo mejor para ambas, aunque sepa que me va a doler en un primer momento, pero en el fondo y al final, siempre acabo por darle la razón. Tiene 24 años de experiencia y 11 intentos de suicidio salvados. Sé le da muy bien lo suyo.

Sabe perfectamente que si yo muero se acaba el juego así que…el caballo siempre protege a la reina.

Proyecto Nueva York

Yo estaba trabajando en el #PROYECTONUEVAYORK que era una saga de novelas para las que había creado un universo y con las que tenía grandes planes y previsiones de futuro. El mayor error de todos fue que dejase de escribir esta historia porque me apetecía y quería a hacerlo para publicarla si o sí, como fuera, dejándome un dinero que no tengo, hasta que mi madre vino a pararme los pies.

¿Y todo por qué?

Las redes sociales

Oh, las redes, sí; una herramienta fantástica pero que te puede joder la salud mental de una forma brutal y ni siquiera te das cuenta porque lo hace bien y poco a poco.

Esto lo cuentan genial Sebas y Nuria así que ved el video.

A mí me pasó eso; quería atención para la novela y para mí, publicar porque toda mi TL estaba publicando o escribiendo para publicar. Cuando me di cuenta del error ya no pude parar de ver todo encharcado en unas arenas movedizas de lodo en las que si no públicas o no estas en una antología automáticamente piensas que no vales nada, a cada correo negativo que recibes más piensas que escribes fatal y que para que pierdes el tiempo en escribir si no vas a publicar nada nunca.

¿Desde cuándo escribimos para publicar? A la Marta de 6 años le importaba 0 si escribía bien o mal, solo escribía aquello que quería vivir y no podía.

¿Desde cuándo un jurado, sea quien sea, tiene la verdad absoluta sobre nuestra validez en algo? A JK. Rowling le rechazaron Harry Potter cientos de veces, a Montserrat Caballé le dijeron que cantaba mal y que no valía para cantante por su físico y a QUEEN no les querían dejar sacar Bohemian Raphsody como single. La gente se metía con Lady Gaga y había un grupo de Facebook que clamaba que ella jamás sería famosa.

Oh, well…

Cada vez que alguien os diga que no, pensad en estos ejemplos.

La Marta de 6 y la de 24 solo quieren una cosa, Amor. Porque cuando una crece rodeada de gente que le dice que ojalá se muera, que harían una gran fiesta si eso ocurriese y que es un monstruo, por más que la vida cambie y lo haga a mejor, ella nunca creerá nada bueno que le pase y tarde o temprano lo destruirá. Porque su mente enferma le hace hacer eso. Y las redes, tal y como las usaba yo, solo me hacían sentir peor en esos aspectos.

Sé que hay gente que me quiere mucho, poca, pero la hay. ¿Veis? En realidad no se si es mucha o poca pero mi mente ya supone que es lo segundo porque ¿quién va a querer de verdad a alguien cómo yo si no es para aprovecharse?

Y es que esto es lo peor, el ser humano es una criatura que se aprovecha de los de su especie para su beneficio. A las personas nos da igual pisar a quien sea si eso hace que logremos nuestro objetivo. Me incluyo la primera. Cuando estoy bien me guió por la justicia en vez de por el bien. Eso no me convierte en una hermana de la caridad, a veces resulta que se interpreta la ambición con el egoísmo. Que no os vengan a vender humo, ser egoísta no es malo, si tu no te cuidas nadie más va a hacerlo. Lo malo es que te vuelvas narcisista y te creas mejor que todo el mundo.

El hombre es un lobo para el hombre – Thomas Hobbes

Decisiones y consecuencias

Así que, en vista de todo, me alejé de las redes, de escribir por obligación y me acerqué al periodismo y a mi salud mental para tratar de entender qué estaba pasando.

Decidí usar las redes para apoyar a otras personas y que por cada no, hubiera alguien ahí para recordarles que nadie es perfecto, ni siquiera el más prestigioso jurado del mundo. Porque es lo justo y ya os he dicho que la justicia me gusta.

Decidí escribir lo que me diera la gana, cuando me diera la gana, compartirlo con quien me diera la gana y no contar nada de mis procesos creativos en redes, por mí y por otras personas que igual me leen y se comparan conmigo como yo me comparo con otras personas.

Dejar de compararme con otras personas; solo hay una Marta Molins y tiene un pasado, un presente y un futuro que es independiente del del resto de personas que conoce personalmente o a través de la red. Aunque no lo parezca muchas veces, la vida se vive fuera de Twitter, WhatsApp e Instagram.

Veo que en los últimos tiempos todo el mundo comparte vídeos del concierto de no se quién. la fiesta de no se dónde y la película que he ido a ver al cine. Me parece bien, pero no olvidéis disfrutar en el momento, que para algo habéis pagado.

Ah, y hagáis lo que hagáis, no olvidéis algo muy importante que aprendimos de la serie Merlí de TV3:

La felicidad no está incluida

Merlí Bergeron

Y al final, y tras muchas horas de reflexión, he llegado a la conclusión que la felicidad y nuestra estabilidad mental, es lo más importante. Nadie tiene la clave de la felicidad así que solo nos queda buscar que significa esta para nosotros. Solo nos queda cuidarnos, como sea, para mantener estabilidad en nuestra salud mental, aunque ello implique hacer algo que nos duela a los sentimientos. Porque si perdemos estas dos máximas vitales, morimos en vida. Aunque solo sea un día, pero ese tiempo ya no lo vamos a recuperar nunca. Yo he perdido demasiado tiempo desde Septiembre y eso es de lo único de lo que realmente me arrepiento. No seáis igual que yo en esto, por favor.

Marta

4 Comments

  • Carly.

    Simpatizo con tu experiencia, Marta. Confieso que vine a husmear en vuestra página por #ProyectoMisterioso y, como quería conocerte a ti, decidí entrar aquí.

    No me arrepiento.

    No he vivido nada tan fuerte como lo tuyo, me parece que eres una mujer con mucho coraje y fuerza para trabajar todo el día con tus problemas. Y quiero decirte algo que deberías oír todos los días: felicitaciones, estoy orgullosa de ti. Algo esencial con los problemas de salud mental es querer solucionarlos, querer ser tratada y solo por eso ya eres una persona increíblemente valiente.

    A mí de pequeña me hicieron bullying y eso ha mellado que jode en mi autoestima. Tengo grabado a fuego una vez que me quedé un poco más de tiempo en el salón y dos compañeras se quedaron conmigo. Una me dijo: eres fea, ese corte te queda horrible. La otra la instó para que se fueran, que la maestra las podía cachar. Tenía once años. Y me sentí del culo, todavía recuerdo que me quedé de piedra y ahí comenzó un espiral hacia abajo. Y hoy en día, con diecisiete, sigo pensando que aquel corte que me eché me quedaba fatal; hay días en los que me siento bella, me maravillo de mi misma, pero también hay días, más abundantes, en los que me siento horrible. Me veo a mi misma cero guapa, cero deseable, cero interesante. Hay días en los que siento que valgo mierda. Que lo que escribo es fatal, que solo lo hago por moda, que no voy a conseguir nada porque ¿a quién le interesaría leerme? ¿a quién le interesó yo? Recuerdo otra vez que me hice un par de colegas y mi madre me dijo que me veía horrible. Lloré. Soy una persona sentimental, pero no suelo llorar a menudo, pero eso me supero. Fue en el mismo año que mis compañeras se metieron conmigo. Mi madre se disculpó, pero ya el daño estaba hecho… ya el daño está hecho. Y sé que tengo que trabajar en mí; sé que soy linda, que cada persona tiene algo que la vuelve hermosa, que mis escritos son válidos y que ya soy alguien. Pero es duro, es difícil levantarme todos los días y luchar contra mi misma. Es cansado y hay veces que no lo intento, que me dejo caer en la mierda y ya. Sumado a eso tengo esta especie de fobia social. Ya con ella estoy más o menos bien, aunque todavía hay veces en las que me es imposible saludar a alguien en la calle. Hoy una prima lejana mía estuvo en la misma cera que yo, a pocos metros, casi que frente a frente, pero como no me saludó primero me debatí mucho rato saludarla… y lo hice. Y me sentí jodidamente orgullosa de mí. Tal vez es algo pequeño, pero es un progreso y estoy tomando la decisión de felicitarme por todos mis logros, así sean minúsculos.

    Tal vez este no es el comentario que esperabas, pero es la primera vez que me sincero sobre mi falta de autoestima. Y es liberador, sobre todo porque sé que detrás de la pantalla estás tú y me entiendes. Gracias por hacerme sentir así, Marta.

    Besos,
    Carly.
    💚💚💚

    • MartaMolins_

      Hablar de ello es lo que más libera, en realidad en casos de acoso nadie interfiere si no hay violencia y a veces ni así, pero la gente no sabe que los golpes sanan, las palabras se quedan dentro. Gracias por compartir tu historia conmigo y estoy segura de que eres una bella persona tanto por fuera como por dentro y que lo que ocurre es que los demás odian la gente diferente que sale de su aburrido «lo común» o «lo normal»
      Un abrazo.
      Marta

  • Enara

    Hola.
    He leído este artículo curioseando por el blog… y hay partes en las que, me duela o no, me siento identificada.
    Mi vida, desde noviembre, se ha convertido en una espiral de dolor, sufrimiento, ira, rabia, mala leche, infravaloración hacia mí misma… todo junto.
    De odiarme, de odiar al mundo, de cagarme en la vida y de preguntarme por qué. ¿Qué he hecho yo para merecer estar mal, para sentirme la mierda más grande del universo?
    Y todo por algo que, quizá, sea una chorrada, pero es lo que me hizo explotar. Lo peor de todo esto es que, ahora, cuando las aguas parecían volver a juntarse, la vida me vuelve a poner otra prueba más.
    Y no puedo, siento que es demasiado, he llevado esta carga yo sola pero no soy capaz, es superior a mí, las fuerzas me han abandonado.
    Ahora mismo, soy tan frágil y delicada como un puzle de cristal. En cualquier momento, voy a romperme en mil pedazos.

    • MartaMolins_

      Nos venden que debemos estar bien y felices siempre y es falso. No te diré lo típico porque sería ser hipócrita, poco a poco y lucha a lucha. Si necesitas hablar, estoy disponible.

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