Periodismo,  Reflexiones

El tiempo y el Ministerio

Cuando hablo del Ministerio del Tiempo se me ilumina la mirada. Lo que el equipo de esa serie hizo por mí a nivel personal y profesional fue una clara apuesta arriesgada. Yo tenía 20 años cuando la serie llegó a mi vida; me enamoró.

Había perdido la empresa por la que había trabajado desde los 17 años, pensaba que nada jamás lograría hacer que recuperase esa ilusión y ganas de luchar que había perdido, pero estaba equivocada.

Recuerdo que, a la mañana siguiente del estreno, leía las críticas que habían hecho los expertos en los medios de comunicación y ponía la mueca de extrañeza más grande que mi cara ha hecho jamás. ¿Esas personas habían visto lo mismo que yo la noche anterior? Había excepciones, claro, pero es que algunas críticas tanteaban la barrera entre la crítica y el mero “es un asco porque lo digo yo”.

Y, de repente, ahí estaban de nuevo las ganas de luchar; luchar por algo que no era mío pero que quería defender hasta el fin de los tiempos. Así que abrí un blog y una cuenta de Twitter y subí un post defendiendo a la serie y al equipo, preguntándome si mis compañeros de profesión estaban siendo profesionales y maldiciendo lo mal que está el periodismo como hacía desde que empecé a trabajar de ello en 2012.  

Por algún motivo, al equipo de la serie les gusté y me siguieron.

Cada semana yo subía mi opinión sobre el capítulo; daba crédito al equipo técnico y artístico de la ficción, compartía noticias e incluso creé un personaje que podemos decir que se volvió semi-canónico en el universo transmedia de la serie.

Conocí a Anaïs Schaaff en Barcelona unos meses después. Decir que amo a Anaïs es decir poco. Poco a poco fui conociendo y entrevistando a todo el mundo; con errores, por supuesto, porque una es fan y cuando tienes 20 años vives las cosas muy intensamente. Luego conocí a Javier Olivares, Marc Vigil y Abigail Schaaff porque hice la locura de acercarme al lugar donde se celebraron los Ondas el primer año que el Ministerio lo ganó. (Quién me hubiera dicho a mí entonces que unos años después les entrevistaría a todos en la presentación para prensa del mismo premio).

Y para la segunda temporada, me invitaron a grabar una promo con la gente de efectos visuales de la serie (UN EQUIPAZO DE LA LECHE) y a la rueda de prensa. Fue mi primera rueda de prensa de verdad; no había dormido casi nada de los nervios y cogí el AVE a Madrid super pronto por la mañana, no eran ni las 6am. Aquél día sí que conocí a todo el mundo. Anaïs me presentaba a la gente mientras paseábamos por el matadero y Pablo Lara estuvo conmigo desde primera hora hasta que le dije que no se preocupase, que había quedado con una amiga y que ella me llevaría de vuelta a Atocha a tiempo.

Me cuidaron muchísimo, esa y todas las veces posteriores.

Gracias al Ministerio aprendí sobre periodismo gracias a ver trabajar a gente como Paloma Quirós o Raquel Falcón (ambas estupendas profesionales de RTVE), aprendí lo difícil que puede ser jefa de prensa con Anabel de la agencia Relabel; aprendí como funciona una serie –de hecho, me ofrecieron participar en un capítulo junto a otros ministéricos, pero me fue imposible combinarme las cosas para viajar; tal vez sea la única cosa de la que me arrepienta de toda esta historia-.

Incluso me convertí en guionista gracias a Diana Rojo. No sé qué intención tenía Diana cuando tras un serializados me dijo que, con mi imaginación y mi gusto por escribir, podría hacer un curso de guionista, pero meses después lo estaba haciendo y tiempo después, ya se me podía llamar guionista de cine y TV.

Así que, sí, esta serie y equipo son una familia para mí, me alegro por sus triunfos y estoy pendiente de lo que hacen a través de la red de redes.

Ahora, con 24, estoy deseando que la serie regrese el próximo año y ver con que aventuras nos sorprenden esta vez. La serie va a volver el año en el que yo voy a acabar, por fin, mi carrera y siento que he crecido con ella en mi etapa universitaria; que he aprendido como profesional y persona de todo el increíble equipo que hay detrás.

Voy a dejarlo aquí porque siento que si sigo tecleando voy a empezar a llorar.

Gracias a todas las personas, a todos y cada uno, porque esta serie tiene un equipo enorme y un fandom increíble y ser el nexo de unión en esos inicios fue un honor y un orgullo para mí. Gracias por todas y cada una de las oportunidades y vuestra inmensa generosidad y paciencia.

Hay anécdotas que me las guardo para no ser pesada, creo que lo esencial está, en este caso, más allá de las palabras escritas.

El tiempo es el que es. No lo olvidéis.

2 Comments

  • Enara

    HOla.
    Vale, necesito ponerme un recordatorio en alguna parte de ver esta serie, que no se me olvide, por favor, que no se me olvide (excusas no me faltan, la tengo en Netflix, y encima con audiodescripción, por favor, cerebro, sé bueno).
    Este post me ha perecido la mar de interesante y bonito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *